Embudo de acero inoxidable 316 para laboratorio
Embudo fabricado en acero inoxidable 316. El material elegido cuando el 304 no es suficiente — mayor resistencia a cloruros y medios corrosivos, habitual en farmacéutica, química fina y entornos con exigencias sanitarias.
El acero 316 incorpora molibdeno en su composición, lo que le da mayor resistencia a la corrosión frente a cloruros y ácidos diluidos respecto al 304 estándar. En laboratorio, eso se traduce en mayor vida útil y menos riesgo de contaminación por corrosión del propio embudo.
Trasvases de líquidos, polvos y granulados en laboratorio. Habitual en líneas de producción farmacéutica, control de calidad alimentario y laboratorios de química donde se trabaja con disolventes o medios corrosivos.
También se usa cuando el plástico no es opción — por compatibilidad química, temperatura o exigencias de trazabilidad de materiales.
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